Relajarse es tan importante como comer, dormir, etc.…
Si no estamos relajados, nuestro cuerpo se tensa y enferma con más facilidad, nuestras relaciones se vuelven más difíciles, y nos cuesta disfrutar de las cosas buenas de nuestra vida. En cambio, cuando la turbulencia de nuestro ajetreo mental habitual se pacifica, nuestra mente se calma y surge de manera natural una sensación de bienestar y satisfacción, que nos ayuda a afrontar los asuntos y de la vida diaria y disfrutar de ella.




